febrero 16, 2022

La importancia de la Salud Mental: La psicoterapia

Desde Aukebi quisiéramos estrenar este blog compartiendo y hablando sobre aquello que más nos gusta hacer: “La psicoterapia”. A menudo nos encontramos con dudas al respecto (¿Qué es?, ¿qué se hace?, ¿yo necesito acudir?,..), y nos parecía importante darles voz y responderlas desde nuestra perspectiva y modo de entender.  Así mismo, es un modo de mostraros parte de nuestra mirada y filosofía de trabajo, la cual se sustenta en tres grandes pilares: el conocimiento y la ciencia de la psicología y psicoterapia, la ética profesional, y la cualidad y calidad humana. 

 

¡Bienvenidos y bienvenidas a este espacio! Esperamos sea de vuestro interés y sirva para acercarnos a vuestra curiosidad. 

 

¡Gracias!

 

La Importancia de la Salud Mental: La Psicoterapia

 

¿Qué es la psicoterapia?

La psicoterapia es una disciplina terapéutica con base científica que se centra en el abordaje del malestar humano derivado de los procesos psíquicos (cognitivos y comportamentales), relacionales, y/o emocionales no resueltos y/o en conflicto, con el fin de promover el bienestar en la salud mental y salud física. 

 

Es decir, la psicoterapia es un tratamiento de colaboración basado en la relación entre una persona y el/la terapeuta. Ambas trabajan juntas para identificar, ser conscientes y promover el cambio de aquellos patrones relacionales, cognitivos y comportamentales que estén bloqueando el bienestar, y generen una vivencia de malestar. 

 

Nosotras vemos la psicoterapia como un camino, un espacio de cuidado de la salud mental-emocional y crecimiento personal, y un espacio para abordar aquellos aspectos de la vida que nos generan sufrimiento y afectan a nuestra vida cotidiana.  

 

¿Cuándo debería acudir a psicoterapia?

No hay una respuesta única y correcta para esta pregunta, pero sabemos que siempre es buen momento para ir a terapia ante la percepción del malestar, especialmente si se percibe como intenso y/o prolongado. No es necesario llegar a un nivel de sufrimiento elevado. 

 

Hay momentos en nuestra vida que percibimos una sensación de malestar, insatisfacción o desmotivación de forma persistente, y en la que, muchas veces, nos es difícil encontrar una causa concreta (si es que la tiene). Merece la pena mirar esta sensación incómoda, atenderla y escuchar qué cuenta de la mano de un/a terapeuta, para comprender con una mirada más extensa el camino que mejor nos puede venir en ese momento.

 

Por ejemplo, algunas de las situaciones más  habituales por las cuales las personas adultas acudimos a psicoterapia son: 

  •  Presencia de sintomatología depresiva (desmotivación, apatía, tristeza, confusión…) o ansiosa (fobias, dolores físicos, insomnio, ataques de ansiedad…), generalmente en un periodo extendido (aproximadamente mayor a dos meses) y/o con presencia frecuente y recurrente
  • Situaciones de conflictos relacionales (de pareja, amigos/as, familiares…) o en situaciones de separación y divorcio
  • Procesos de estrés prolongado y/o intensos 
  • Situaciones de duelo 
  • Dificultades educativas de los hijos/as y acompañamiento a los/as padres y madres
  • Personas en situaciones de riesgo en el ámbito de la familia o pareja
  • Personas en situaciones de crisis vitales y toma de decisiones
  • Personas que presentan trauma agudo y acumulativo, y estrés postraumático

 

En el caso de los niños y niñas, o adolescentes, los principales motivos (pero no solo) suelen ser:

  • Dificultades relaciones a nivel social, familiar,…
  • Dificultades lectoescritoras o de aprendizaje 
  • Comportamiento “problemático” en el aula
  • Duelos
  • Problemas de conducta alimentaria

 

En general, en aquellas situaciones que nos sintamos con malestar y en un tiempo relativamente corto, o a través de los apoyos naturales (familia, amistades,…) no se resuelvan, merecerá la pena consultar y valorar si requiere de algún tipo de apoyo profesionalizado.

 

¿En qué consiste el proceso terapéutico? 

Gran parte del trabajo terapéutico se basa en la integración del funcionamiento interno de las diferentes dimensiones de la personalidad (pensamiento, comportamiento, emociones, relaciones y cuerpo), y por lo tanto, de la identidad a través de la relación terapéutica como eje principal. Es decir, el proceso de psicoterapia consiste en establecer una relación de respeto, confianza y seguridad con el terapeuta, a través de la cual y con intervenciones específicas, nos acompaña a asimilar aspectos no conscientes y/o no resueltos de uno/a mismo/a, alentar hacía el cambio y a crear una identidad cohesionada que nos permita reestablecer el “equilibrio” interno y externo, fomentar la espontaneidad y autenticidad, y nuestra capacidad para el contacto desde la intimidad en las relaciones. 

 

El proceso de psicoterapia requiere cuatro o cinco primeras sesiones de valoración donde conocemos a la persona, escuchamos su preocupación y/o dificultades, así como sus herramientas y recursos, e indagamos su demanda concreta (si la hubiera) o su interés por encontrarse mejor. Tras este periodo de indagación, establecemos un contrato terapéutico con la persona donde le devolvemos lo que hemos podido conocer de él/ella, el plan de intervención psicoterapéutica que valoramos que mejor le podría encajar para lograr los objetivos establecidos y el cómo: durante cuánto tiempo aproximado y con qué periodicidad. 

El cómo se va dando el proceso de terapia es diferente en cada persona, cada necesidad y 

cada momento evolutivo. Por ello, este contrato se establece de forma conjunta entre el/la cliente y terapeuta, sintonizando con el ritmo de cada persona.

 

¿Quién acude a la sesión? 

A psicoterapia podemos acudir tanto los/as adultos/as como los/as niños/as y adolescentes. En función de la necesidad y demanda presentada por la familia las sesiones serán de forma individual, acudiendo solo una persona del sistema familiar, o en forma de terapia familiar, donde acuden varios miembros del sistema, por ejemplo padre(s) y/o madre(s), padre(s) y madre(s) con el/la hijo/a, padre(s) e hijo, etc.

 

Si es terapia de pareja, se hacen sesiones conjuntas con ambos miembros de la pareja y sesiones individuales con cada uno/a de ellos/as, en función del proceso, la necesidad y demanda de la pareja.

 

¿Es confidencial la información que cuento en psicoterapia?

Todo el proceso de psicoterapia está basado en el Código Deóntologico del Psicólogo, donde el secreto profesional es obligatorio y por el cual ofrecemos una garantía total y absoluta de confidencialidad, así como de seguridad en el manejo de la información.

 

Artículo nº40 (Código Deontológico del Psicólogo): «Toda la información que el/la Psicólogo/a recoge en el ejercicio de su profesión, sea en manifestaciones verbales expresas de sus clientes, sea en datos psicotécnicos o en otras observaciones profesionales practicadas, está sujeta a un deber y a un derecho de secreto profesional, del que, sólo podría ser eximido por el consentimiento expreso del cliente. El/la Psicólogo/a velará porque sus eventuales colaboradores se atengan a este secreto profesional.»

 

¿Cuánto dura el proceso de psicoterapia? 

Nos volvemos a encontrar con una pregunta sin una respuesta correcta y única.

La duración de la psicoterapia depende de varios factores: el tipo de problemática presentada, los recursos disponibles de la persona, la personalidad, la historia clínica del problema, los objetivos de la persona, el entorno de la persona, etc.

 

En algunas ocasiones, podemos sentir alivio al cabo de una única sesión. Esto suele ocurrir por el desahogo de estar comenzando a ocuparnos de lo que nos preocupa, el hecho de estar tomando medidas al respecto nos genera esperanza, o también por considerar una nueva perspectiva junto al/la psicoterapeuta.

Esto es una buena señal, pero no siempre es suficiente. Normalmente necesitamos más tiempo de sesiones para que nos hagamos conscientes de nuestras dificultades y herramientas e integremos una nueva perspectiva en nosotros/as.

 

Hay algunas demandas situacionales concretas que con una psicoterapia de seis meses podemos notar resultados y una mejora de sintomatología significativa.

 

Otras personas y situaciones necesitan más tiempo, quizás uno o dos años, para disfrutar de los beneficios de la psicoterapia. Es posible que en estas ocasiones, las personas presenten varios problemas o dificultades o algún trauma agudo o acumulativo. Merece la pena continuar con el contrato de psicoterapia el tiempo suficiente para dar la oportunidad de mirar y sanar estas heridas para lograr una mejor funcionalidad en la persona. 

 

En otras ocasiones, las sesiones periódicas por ejemplo pueden proporcionar el apoyo necesario para mantener el buen funcionamiento cotidiano. 

 

Otras personas continúan las sesiones de psicoterapia, incluso después de resolver los problemas que las llevaron inicialmente a buscar psicoterapia, dado que siguen disfrutando de una mejor comprensión de la vida, un mayor bienestar y mejor funcionamiento.

 

¿Me van a recetar medicamentos o psicofármacos en psicoterapia?

Los psicofármacos pueden ser útiles en algunas situaciones. A veces se necesitan medicamentos para llegar a un punto en el que la persona pueda participar plenamente en la psicoterapia. Los medicamentos también pueden ayudar a personas con serios trastornos de salud mental. En algunos casos, la combinación de psicoterapia y medicamentos funciona con mayor efectividad.

En psicoterapia no recetamos psicofármacos, si valoramos la necesidad de que la persona esté acompañada con un tratamiento farmacológico hablaríamos de esta posibilidad con la persona en sesión y buscaríamos la opción más beneficiosa para su situación, por ejemplo contactar con un profesional de psiquiatría para que realice una valoración y acompañamiento médico, y/o coordinarnos con su psiquiatra.

 

¿Es efectiva la psicoterapia?

Gran cantidad de estudios revelan que la psicoterapia ayuda a las personas a realizar cambios positivos en sus vidas. Estos estudios muestran que, por ejemplo, aproximadamente el 75 por ciento de las personas que se someten a tratamientos de psicoterapia reciben algún beneficio de ésta. Otros estudios demuestran que la persona promedio que participa en sesiones de psicoterapia, está mucho mejor al final del tratamiento que el 80 por ciento de quienes no reciben tratamiento.

 

¿Hay diferentes modelos de psicoterapia?

La psicoterapia cuenta con muchos modelos diferentes. Generalmente, los/as psicoterapeutas empleamos más de un método específico. Cada perspectiva teórica actúa como una guía para que el/la terapeuta pueda comprender a la persona que tiene delante, su necesidad y crear una intervención adaptada a él/ella.

El tipo de intervención terapéutica, por tanto, depende de una gran variedad de factores: investigaciones psicológicas actuales, la orientación teórica del/la terapeuta y lo que sea más adecuado a la situación de la persona.

Si te apetece conocer nuestro modelo de psicoterapia puedes echar un vistazo a “Nuestra Mirada”. 

 

Entonces…¿Cómo debo elegir el/la psicoterapeuta adecuado/a para mí? ¿cómo puedo saber qué modelo encaja mejor conmigo?

¡Buena pregunta! Diversos estudios han concluido que los efectos de las psicoterapias parecen deberse más a los factores comunes que comparten los diferentes modelos de psicoterapia, como el vínculo terapéutico, que a las técnicas o procedimientos terapéuticos específicos de cada una de ellas. Es decir, lo importante en un proceso de psicoterapia no es tanto el modelo y las técnicas concretas, sino la relación terapéutica que se establezca entre la persona y el/la psicoterapeuta.

 

De hecho, la mayoría de los/as terapeutas no nos etiquetamos bajo un método específico, sino que, por el contrario, solemos combinar elementos de métodos diferentes y adaptamos el tratamiento de acuerdo a las necesidades de cada persona.

 

Dado que terapeuta y cliente trabajaremos juntos/as, lo importante es encontrar un/a psicoterapeuta con el/la que nos sintamos cómodos/as y encajemos bien. Por lo que te recomendamos que preguntes a tu terapeuta todo lo que sientas y tengas curiosidad por conocer. No temas preguntarnos por nuestra capacitación, experiencia o conocimientos clínicos, o preguntarnos acerca de nosotros/as mismos/as. Es importante que puedas sentirte con confianza y cómodo/a en la sesión. 

 

¿Y si la psicoterapia no parece funcionar?

¿Qué ocurre si al cabo de unas sesiones no siento mejora, mis síntomas siguen estando, o siento que no encajo con mi terapeuta?

Esto también puede ocurrir, es algo normal y común así que enhorabuena por ser consciente de ello. Hay varias cosas que pueden estar sucediendo:

  • Puede ser que el número de sesiones no sea aún suficiente para ver resultados observables, como una disminución de síntomas o, incluso, pérdida de ellos. Como decíamos antes, la mayoría de situaciones requieren de al menos seis meses de psicoterapia para observar una mejora sintomática significativa. Cuanto más profunda y extensa es la problemática, se necesitan más sesiones.
  • En algunas ocasiones, con el paso de la psicoterapia, los síntomas se acentúan y se intensifican. Esto puede ocurrir cuando la relación terapéutica que se forma es buena, de confianza y apoyo, y el cuerpo comienza a sentir la seguridad de contar su historia. Aun así, como detallaremos a continuación, es importante que esto se revise con el/la terapeuta para valorar mejor qué está ocurriendo.
  • También puede ocurrir que sintamos que no encajamos con nuestro/a terapeuta. Sentimos que no nos comprende, que no puede ayudarnos, o que por mucho que intentemos, no sentimos alivio de nuestro malestar. 

 

Pase lo que pase es importante que puedas compartir estas sensaciones con tu terapeuta. Te invitamos a que si sientes que no está funcionando el proceso de psicoterapia, te plantees estas sugerencias:

  1. Habla de tus sensaciones con tu terapeuta, puedes compartir cómo está siendo el proceso para tí. Para el terapeuta será muy importante conocer tus expectativas, lo que está funcionando y lo que no. Esto será una oportunidad maravillosa para ambos para poder trabajar en la relación y valorar qué está ocurriendo para que la intervención se ajuste mejor a tus necesidades.

 

  1. Compartir estas sensaciones es también una oportunidad para valorar la opción de cambiar de psicoterapeuta. Como decíamos antes, a veces no damos con el/la terapeuta adecuado/a para nuestra necesidad y momento evolutivo, por lo que cambiar de terapeuta es una decisión acertada y cuidadosa para tu salud emocional y mental. 

 

  1. Si valoras esta opción de elegir a otro/a psicoterapeuta te recomendamos que te permitas entre una y tres sesiones de cierre y despedida con tu terapeuta actual, donde podáis hablar de aquello que te llevas del proceso y aquello que queda pendiente por resolver. 

 

  1. Te invitamos a que pidas recomendaciones de terapeutas o, incluso, que tu propio/a terapeuta pueda derivarte a una persona con la que crea que pueda encajar mejor con tu necesidad actual. Que no haya funcionado con tu terapeuta actual no significa que la psicoterapia no funcione o “no sea para ti”, date el permiso de tener otra experiencia, tu salud mental se lo merece.

 

Y por supuesto, con cualquier duda que os surja estamos para escucharos y atenderos. Si quieres conocer algo más, contacta con nosotras aquí.

 

¡Mucha suerte en tu camino de descubrimiento!

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